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Informes de mercado

Brasil recorta los tipos para impulsar una economía debilitada

La drástica caída de la inflación en el último año ha conducido al banco central brasileño a acelerar sus medidas de flexibilización. Es probable que se produzcan nuevos recortes en mayo.

23/04/2017

Craig Botham

Craig Botham

Emerging Markets Economist

Tal como se esperaba de manera generalizada, el banco central brasileño ha recortado los tipos 100 puntos básicos (pb), situando la tasa básica en un 11,25%.

Parece que no hay discrepancia en el comité de políticas, donde se ha emitido un voto unánime y una declaración para indicar que el recorte de 100 pb era la mejor opción. Es probable que la situación se repita en mayo. Los tipos se sitúan ahora 300 pb por debajo de la cifra del inicio del ciclo de flexibilización en octubre del año pasado.

Un gran recorte siempre estuvo sobre la mesa teniendo en cuenta la brusca caída que ha sufrido la inflación durante el último año, desde un máximo del 10,7% en enero de 2016 hasta el 4,6% en marzo. Con un objetivo de inflación máxima del 6,5%, una economía que claramente está operando muy por debajo de la tendencia de crecimiento, y unos tipos de dos dígitos, había rumores de que, en todo caso, era previsible una nueva aceleración en el ciclo de recortes.

Quizá, una de las razones por las que el banco central está conforme con el ritmo de flexibilización actual es su opinión de que la actividad nacional ha mostrado señales de estabilización desde su última reunión. Es cierto que hemos visto alguna ligera mejoría en los índices de gestores de compras, las ventas al por menor y la producción industrial. Sin embargo, el Comité sigue preocupado por la incertidumbre que rodea al crecimiento mundial y a los precios de las materias primas. Este es un factor importante para las exportaciones brasileñas, aunque Brasil no es una economía emergente que dependa fuertemente del comercio.

En el texto adjunto publicado por el banco central se ha vuelto a afirmar que la duración del ciclo de flexibilización dependería de las estimaciones de los tipos estructurales (que serían evaluados por el banco central a lo largo del tiempo), la actividad económica, las previsiones de inflación y las expectativas. Estas últimas continúan cayendo, ahora al 4,1% para 2017 y al 4,5% para 2018, de conformidad con las propias previsiones del banco.

Es probable que en mayo se produzca otro recorte de 100 pb, y entonces podría insinuarse una reducción en el ritmo de flexibilización. Sin embargo, dado que consideramos que la actividad mundial podría enfrentarse a mayores obstáculos en el segundo semestre del año, la cautela expresada sobre el crecimiento global podría hacer que el banco central se mostrase algo más prudente durante más tiempo.