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Informes de mercado

Los seis gráficos del mes: Trumponomics, Putin, los rendimientos de los bonos

Recortes de impuestos, deuda pública estadounidense, las elecciones rusas y el reciclaje... todos estos temas protagonizan algunos de los gráficos que han llamado nuestra atención en enero.

02/02/2018

Equipo de comunicación para inversores

Los rendimientos de los bonos, al alza

Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense han aumentado 30 puntos básicos (pb) desde principios de 2018 en diferentes vencimientos. La última vez que los rendimientos a 10 años exhibían estos niveles fue allá por 2014 (véase el gráfico más abajo).

Esto ha suscitado opiniones —incluidas las del experimentado inversor en renta fija. Bill Gross— que sugieren que el mercado alcista que la deuda pública lleva experimentando durante tres décadas podría haber tocado a su fin.

Antes de los acontecimientos registrados en enero, la curva de los bonos estadounidenses había experimentado un notable aplanamiento en el cuarto trimestre de 2017. Dicho de otro modo, la diferencia entre los rendimientos de los bonos con vencimientos cortos y largos se había reducido, y de forma bastante marcada. El rendimiento a dos años pasó del 1,48% al 1,89% durante los tres últimos meses del año pasado.

Esto probablemente refleje un aumento en las previsiones de crecimiento e inflación, así como un calendario de subidas de tipos más acelerado tras la aprobación del proyecto de ley de reforma fiscal en Estados Unidos. La ley de reforma fiscal (Tax Cuts and Jobs Act) de 2017 fue aprobada en diciembre, y los economistas estiman que podría aumentar el PIB estadounidense en 2018 entre un 0,4 % y un 0,8 %. Parece que los mercados no habían descontado lo suficiente la probabilidad de que se aprobara el proyecto de ley fiscal y, por tanto, habían subestimado la trayectoria de los tipos de interés del país.

James Molony

 

Las rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras y puede que no vuelvan a repetirse.

El dólar se deprecia

El índice del USD, que cuantifica la fortaleza del dólar estadounidense frente a otras seis grandes divisas, se dejó alrededor de un 9,1% en 2017. Tras haber experimentado cierta estabilización en el cuarto trimestre, reanudó esta tendencia bajista en enero de 2018.

Es probable que los recientes comentarios realizados por dirigentes estadounidenses en materia comercial estén detrás de este movimiento, al igual que el repunte de la actividad fuera de las fronteras del país y el aumento de las expectativas acerca de un ajuste de la política monetaria en la zona euro y Japón.

Cabría haber esperado que la legislación tributaria de EE. UU. tirara al alza del dólar. Sin embargo, tal y como sostiene el Equipo económico de Schroders, «el endurecimiento de la política monetaria por parte de la Reserva Federal no basta para impulsar el billete verde».

El Equipo económico ha señalado anteriormente que las divisas suelen ir por delante de los tipos de interés a medida que los inversores ajustan sus previsiones de rentabilidad. Desde este punto de vista, la actual debilidad del dólar estadounidense podría considerarse una reversión del período de bonanza registrado entre 2014 y 2016.

Si bien la moneda ya no se negocia hacia el extremo superior de su rango, como hace 12 meses, sí continúa por encima de su media a largo plazo. Otras variables, como la paridad de poder adquisitivo (PPA) —que compara diferentes divisas con una cesta de mercancías— también sugieren que el dólar puede seguir debilitándose. 

Andrew Rymer

Los recortes de impuestos de Trump

Mucho se ha hablado de las drásticas reducciones del impuesto de sociedades que el presidente Donald Trump logró aprobar en diciembre del año pasado, en concreto, de su posible efecto positivo en el crecimiento.

De hecho, los mercados —ya boyantes de por sí— se revalorizaron aún más ante unas noticias que se hacen eco de unas previsiones de crecimiento más optimistas. Pero el estudio realizado por la Penn Wharton University sugiere que, a largo plazo, las consecuencias de la reforma fiscal pueden no ser tan drásticas como parece a simple vista.

El tipo vigente del impuesto de sociedades estadounidense es del 35%, pero gracias a diversas deducciones, créditos y diferimientos, el «tipo impositivo efectivo» es muy inferior, en torno al 23% de media. El nuevo régimen tributario de Trump rebaja el tipo legal del impuesto de sociedades hasta el 21% y, acogiéndose a algunas de las nuevas disposiciones, el tipo efectivo podría llegar a situarse en un mero 9% en 2018.

Aun así, tal y como se indica en el gráfico que figura a continuación, gran parte del efecto de esta reforma (más de la mitad) habrá desaparecido en un plazo de diez años. De cara a 2027, el tipo impositivo efectivo se duplicará hasta el 18%, sobre todo debido al vencimiento de esas disposiciones iniciales.

Andrew Lacey

Medir la popularidad de Putin

Estamos a seis semanas de las elecciones rusas; probablemente, la crónica de un resultado anunciado. De hecho, las probabilidades de una victoria de Vladimir Putin son de 1/500 (fuente: oddschecker.com).

Pero el análisis realizado por Craig Botham, nuestro economista especializado en mercados emergentes, refleja que, aunque la victoria está casi garantizada, el resultado puede tener un notable efecto en las perspectivas económicas del país. 

En el último informe de Perspectivas económicas y de estrategia de Schroders publicado esta semana, Craig destacó el siguiente gráfico, que muestra que Vladimir Putin no es inmune a las variaciones de la opinión pública.

La popularidad del primer ministro ruso se disparó desde una reducida tasa de aceptación neta del 25% (cuando un 37% lo desaprobaba y un 61% le daba su visto bueno) en noviembre de 2013 al 77% en octubre de 2014 (cuando un 88% lo aprobaba frente a un 11% que no lo hacía).

Su tasa actual de aceptación neta es del 60%.

Craig cree que cualquier oscilación en el porcentaje de voto probablemente se traducirá en cambios políticos, lo que podría resultar positivo o negativo. Nuestro analista opina que hay más probabilidades de que el contexto político mejore a raíz de las elecciones, aunque no descarta un giro más negativo de los acontecimientos.

«Una caída notable de la popularidad podría traducirse en medidas populistas, ya sea a modo de un gasto social más generoso o de una mayor temeridad en lo referente a política exterior. Cualquiera de estas opciones conlleva riesgos para las perspectivas presupuestarias, en el segundo caso porque aumenta las probabilidades de sanciones estadounidenses contra la compra de deuda pública rusa», afirmó Craig.

Philip Haddon

Tasas de reciclaje de la UE: son necesarios más esfuerzos en residuos electrónicos y plásticos

En las últimas semanas se ha prestado más atención al problema de los residuos, en especial a los plásticos, por sus efectos perjudiciales para los océanos y la vida marina a escala global. La serie televisiva de la BBC Planeta Azul II puede presumir de haber contribuido a la concienciación sobre la necesidad de reducir y reciclar los residuos. La primera ministra británica, Theresa May, le regaló a su homólogo chino, Xi Jinping, esta serie en el encuentro que ambos mantuvieron recientemente, al tiempo que el Gobierno del Reino Unido anunciaba planes para eliminar los residuos de plástico de aquí al año 2042.

El siguiente gráfico muestra las tasas de reciclaje en la UE, y los embalajes representan un 66%. Sin embargo, la tasa relativa a los plásticos es muy inferior, del 40%, lo que indica que son necesarios más esfuerzos. Otro ámbito importante es el representado por los residuos electrónicos, o residuos de equipo electrónico y eléctrico. A menudo, estos albergan componentes peligrosos que suponen una amenaza para el medio ambiente. Sin embargo, si se reciclan, pueden ser una importante fuente de materias primas, como en el caso de los metales preciosos.

La monitorización de las tasas de reciclaje forma parte del plan de la UE para una «economía circular», que consiste en mantener el valor de los productos y recursos lo máximo posible, así como en minimizar la generación de residuos. Además de proteger el medio ambiente, la idea es que la economía circular proteja a las empresas de la escasez de recursos y fomente unas prácticas de producción y consumo más eficientes. Empresas y consumidores ya se han adaptado a prácticas como pagar por las bolsas de plástico y podríamos asistir a la puesta en marcha de otras medidas similares, como un impuesto sobre los vasos de café desechables.

Emma Stevenson

Continúan las previsiones de crecimiento de los dividendos en el Reino Unido

Todo apunta a que tenemos por delante otro año récord para los repartos de dividendos a cargo de las empresas británicas, con una rentabilidad potencial del 3,5% según Link Asset Services (basada en los niveles de mercado a finales de 2017, excluidos dividendos extraordinarios).

El siguiente gráfico proviene del UK Dividend Monitor, una herramienta de seguimiento trimestral de los dividendos que el grupo tiene muy presente y que prevé que las distribuciones totales (incluidos dividendos ordinarios y extraordinarios) aumentarán hasta 95.900 millones de libras en 2018. En 2017 se situaron en 94.400 millones de libras, por encima de la previsión de Links (94.000 millones). 

Sin tener en cuenta los dividendos extraordinarios, que por definición son difíciles de pronosticar, está previsto que los dividendos del Reino Unido aumenten un 3,1% en 2018, lo que refleja una marcada desaceleración respecto de la tasa equivalente del año pasado, en el 10,4%.

La mayor contribución única al alza de los dividendos en 2017 provino del incremento de los repartos a cargo de las empresas mineras. Estos repuntaron de la mano de los precios de las materias primas tras los considerables recortes de 2015/2016. Link no prevé que este crecimiento se mantenga en 2018.

La moneda fue también un factor importante. Los dividendos británicos se beneficiaron de una notable ventaja en la primera mitad de 2017 derivada de la depreciación de la libra tras el voto a favor del Brexit en junio de 2016. Un elevado porcentaje de los dividendos del Reino Unido se declaran en dólares estadounidenses y en euros, por lo que se convirtieron a unos tipos de cambio más favorables. Sin embargo, Link prevé que la moneda pasará a ser un obstáculo en 2018 tras el reciente repunte de la libra. A unos tipos de cambio constantes, está previsto que los dividendos británicos crezcan un 5,0% este año frente al 7,9% de 2017.

Simon Keane

 

El valor de las inversiones y las rentas que generan pueden subir al igual que bajar, y los inversores podrían no recuperar el capital invertido inicialmente.

 

 

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